Aprendí con el tiempo que no necesito nada. No me hace falta ese sweater apolillado con olor a vos, ni el disco doble de los Beatles que me diste rayado y yo lo terminé de arruinar de tanto escucharlo, tampoco quiero encontrarme cada vez que revuelvo mis papeles con ese librito viejo que me diste una tardedespedida catastrófica en un lugar lejano, como premio consuelo, como la peli de cable que le ponés al pibe que quiere ir al cine.
Todo un cajón podría llenar con cosas de vos, pero lo que necesito es tu mirada miel, el olor a tus cigarrillos, el abrazo sincero, el olor de tu pelo, tus manos curtidas, la barba de días, la risa aniñada, los mates temprano.
Llévense todo si eso hace falta, para que estés de vuelta acá.
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